Condena

Cansado de andar siempre con prisas, decidió marcharse. Así rezaba el epitafio de su mejor amigo. Sus vidas se juntaron el día que sus madres se conocieron en el parque y no se separarían hasta que un accidente cambiara la relación más íntima y verdadera que jamás tuvo. Lo que para todo el mundo fue un suicidio, para él fue una condena. La condena de saber que él lo mató.